La Canalla

Tumbado en mi cama de sábanas recién planchaditas y almidonás  busco en vano, media vuelta pa un lado, media pal otro, el ansiado descanso del jamberro.

No hay tregua, mi cabeza no deja de dar vueltas a la idea que donde antes hubo resonar de muelles, ahora solo quedan rechinar de recuerdos. Recuerdos que me machacan como cuando la vecina se pone a limpiar con “Máxima Fm” a to trapo.

Cuando no hay paz en el catre, solo queda la romería de parroquias, así que pese al frio “in the night” me puse los marianos, bufanda, y me eché a la calle para ir de taberna en taberna, de taburete en taburete, de trago en trago… hasta por fin sentir con la penúl, y una más por si las moscas, en el cerebro la paz del reseteo.

Después de tomar y tomar, venía con mi andar tambaleante , de procesión saetil, del “Mesón El Paleto” cuando un neón rojo y verde me anuncia en la calle Alburquerque la presencia de la “Sala Clamores”. Leo el cartel: Hoy “La Canalla”. Con ese nombre cualquiera se resiste a bajar las escaleras. La sala está a reventar pero siempre en casa del dicharachero Germán hay una banqueta, silla o regazo para apoyar el bul.

Y al primer botijo sale “La Canalla”, pese al nombre de malotes hay que reconocer que son buenos chicos, de los que aprecian las rijosillas suegras, y mejores músicos. Salió el cantante y una fan le piropeo ¡Guapo ¡ Chipi dijo: Tampoco hace falta mentir! Y esa fue la tónica del concierto humor, ternura y musicón. Me llegaron muy hondo. Desde el primer tema me lo pasé Chipi.

La banda Canalla es exquisita. Antonio “Chipi” pone pedazo letra , voz y gaznate a canciones con aires del “zú” que retratan héroes de plazuela , taberna y callejón oscuro. Esa      gente que nunca salen en los ecos de sociedad y a las que nunca invitan a los congresos de los partidos políticos, deportistas del levantamiento de vidrio que soplan y se dopan “con lo que haga farta”. Son letras certeras, agudas, dignas del tango más arrabalero, de la copla más sentida, del bolero más lunático y de la rumba más golfa. En el piano Manuel Galiana se sale , no se puede tocar con más gusto. En el escenario los músicos respiran y transpiran libertad. Se enfrentan al concierto con espíritu jassszzero, no hay fajas ni corpiños que axfisien el universo musical por el que transitan en la búsqueda de la belleza allí donde otros piensan que solo hay material de deshecho. Brindo por vosotros. ¡Larga vida a La Canalla!

 

Vuelvo a la calle, camino por la    C/ Barquillo y a la izquierda diviso el “Tony 2” , no puede haber lugar mas canallesco a estas horas. Allí se dan cita solitarios que entre tragos y canciones intentan dar la espalda a la sórdida realidad.

Cupletistas maduras y  viagreros viejunos que buscan una sonrisa, caricia, y quién sabe si recibir al amanecer con las sabanas desbaratadas y el rímel descorrido después de una corrida buena y placentera.

Unos bibis , me subo al piano y me arranco por el canalla Bambino y su “Culpable”: “A mi cúlpame de que te quise por encima del dolor y el sufrimiento, que no pude darte un corazón que era mío se lo vendií a una mujer hace ya tiempo”. Lo di todo salté del piano y antes de caer al suelo una rubia curvosa hizo de colchón alargando sus brazos. Gracias nena! y como un colchón lleva a otro… acabamos en mi catre. Mientras se desnuda me cuenta que había estado en los Ángeles buscando carrera de actriz y que después de muchos casting “couch” había acabado haciendo de todo todito por sobrevivir. Al quitarse el tanga pude ver un tatoo que rezaba “I love LA” por lo que le enseñe el mío, el que llevo allí donde algunas veces las venillas se convierten en rabos de lagartija: “Me agarró la hombría y se quedo toda frezze cuando vio el mismo tatuaje: I love LA. Exclamó ¡Almas gemelas!” Y fue entonces cuando le dije que agitara su mano y con fondo musical de muelles pudo recitar en plan “To be or not to beer” I love – La canalla –cantidubi- dubi- dubi cantidubi dubi dA .

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2 Responses

  1. Anonymous dice:

    Pensaba que tu cuerpo no tenía secretos para mi…yo prefiero ver el tuyo. Qué bueno nene!! Un beso de la corni

  2. luis dice:

    hombre, podrías haber puesto una foto del tatuaje… de ella, claro.

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